Boletín 140: Asistente no profesional

El ejercicio del derecho moderno, en sentido amplio, y más específicamente en el siglo XXI, ha evolucionado desde ser un solitario y retirado estudio, la reflexión sobre teorías y jurisprudencias, y la atención personalizada de clientes y patrocinados, hasta convertirse en un complejo sistema en el que participan equipos completos integrados por especialistas que se dedican a áreas específicas de los servicios jurídicos.

La prestación competitiva de estos servicios requiere ahora la participación de especialistas -no todos profesionales- en diversas áreas. La redacción de un sencillo contrato, ahora, merece la participación de secretarios legales, abogados especialistas en materia civil, mercantil, procesal, tributaria y hasta penal.

Para ello, los escritorios jurídicos se conforman en organizaciones con personalidad jurídica, que cuentan con departamentos integrados por personas de distinta preparación, desde abogados especialistas en arrendamientos inmobiliarios comerciales, hasta contadores con conocimientos profundos en materia fiscal y tributaria, pasando por secretarías legales, asistentes no profesionales y departamentos de investigación.

Estos equipos trabajan todos a un fin común, y de esta forma se crean organizaciones mucho más eficientes, más técnicas, se brindan mejores servicios y se reducen costos.

De esta forma, un abogado especialista en materia laboral puede dedicar la totalidad de su tiempo a profundizar en el estudio de su especialidad, ya que puede apoyarse en departamentos especializados en áreas que, de otra manera, también tendrían que formar parte de su preparación.

El litigio no es ninguna excepción. Por años los abogados litigantes se han apoyado en personal no profesional para realizar tareas no reservadas a abogados especialistas: revisión de actuaciones, redacción de borradores, obtención de copias, publicación de carteles, correspondencia judicial, traslados, entre otros.

Este tipo de tareas requieren poca o ninguna preparación formal, pero son labores que bien pueden realizar abogados en formación, o bachilleres con estudios de asistencia legal.

En nuestro sistema procesal existe sólo una norma que regula la asistencia legal no profesional en sede judicial, y es la contenida en el artículo 149 del Código Orgánico Procesal Penal.

Las funciones de este asistente son prestadas exclusivamente a la parte que los nombre, y se deben limitar a tareas accesorias dentro del proceso.

Así, la parte que desee constituir en un proceso a un asistente no profesional, debe hacérselo saber al juez, con detalle de sus datos personales, pero asumiendo formalmente la responsabilidad de la vigilancia y elección.

Los asistentes no profesionales no prestan juramento, ya que no tienen responsabilidad sino frente a la parte a la que asisten, pero desde que son nombrados asumen las facultades accesorias o de mero trámite que dentro del proceso puedan corresponder a la parte: solicitar y obtener copias simples o certificadas, recibir notificaciones dirigidas a la parte a la que asisten, entregar escritos suscritos por la parte a la que asisten, coordinar traslados, notificaciones, citaciones y audiencias, y, en fin, realizar todas las labores que no estén reservadas a los abogados colegiados: representar, asistir, aconsejar o cumplir con las cargas procesales de la parte.

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